Domingo para el Vulnerable

Un testimonio de amor

Nuestras tías, tíos, técnicos y personal administrativo que con tanto amor acompañan a los niños en el Hogar, entregan todo su corazón. Los consuelan en las noches difíciles, celebran cada uno de sus logros, les toman de la mano y los aman en las etapas más vulnerables de su vida.

Y cuando llega el día en que un niño se reune a su familia para siempre, les toca decir adiós.

Hay alegría. Hay lágrimas. Y está ese amor extraordinario de quien busca lo mejor para un niño, aunque eso signifique dejarlo ir.

Esta es la obra que, juntos, hacemos posible.

Y todavía hay niños cuyas historias siguen escribiéndose. Cada día tenemos la oportunidad y el privilegio de ser ese lugar seguro donde encuentran amor, protección, estabilidad y esperanza. Los invito a seguir entregando lo mejor de ustedes, acompañando y transformando sus vidas hasta verlos alcanzar esa meta tan importante: crecer en una familia que los ame y los acompañe para siempre.

Queridos compañeros,

¡Hoy, en el Domingo para el Vulnerable, tenemos algo realmente hermoso que celebrar!

En lo que va del año, 6  de nuestros niños han sido recibidos por nuevas familias a través de la adopción, y 2 más han podido volver con sus familias biológicas.

Seis adopciones. Dos reintegraciones familiares.

Ocho historias extraordinarias de amor, esperanza y pertenencia.

Amberleigh, nuestra nueva Directora de Desarrollo, nos conto que como madre adoptiva, esta celebración toca su corazón de una manera muy especial. Sus dos hijos le han enseñado que convertirse en familia es mucho más que un solo momento. Se construye en lo cotidiano: amando, aprendiendo, ganando confianza y descubriendo lo que significa pertenecer. Detrás de cada una de estas ocho historias hay un camino que empezó mucho antes de que un niño llegara a su hogar.

A veces eso significa el inicio de una nueva familia por medio de la adopción. Otras veces significa la sanidad y la restauración que permiten que un niño regrese de forma segura a la familia en la que nació.

Ambos caminos son hermosas expresiones del amor de Dios. Pero estos finales felices no suceden de la noche a la mañana.

Detrás de cada adopción y de cada reintegración hay meses, y a veces años, de un trabajo legal minucioso, acompañamiento psicológico, preparación de las familias y una paciente construcción de vínculos.

Y hay otra parte de estas historias de la que no hablamos lo suficiente, las despedidas.

Hoy celebramos ocho hermosos nuevos comienzos, y damos gracias a Dios por cada uno de ustedes, por su entrega, su compromiso y por ser parte fundamental de esta misión. Sigamos escribiendo juntos historias de amor, esperanza y nuevos comienzos. ❤️

Familia HPSN.